“No es el sueño americano, es el gota a gota colombiano”, José Francisco Forero: un escritor en busca de un realizador

Por Óscar Bustos B.

El fenómeno del Gota a Gota ocurre en todas las ciudades de Colombia, en sus barrios y en sus veredas campesinas, y los medios de comunicación se encargan de contarnos de vez en cuando historias que se resuelven en tragedia y que han afectado a miles de familias que cayeron en manos de prestamistas al 20% de interés, los que no dudan en cobrar a sus clientes con revólver.

El escritor José Francisco Forero Alarcón (bogotano que vive en Facatativá, hombre rebuscador, que además es músico empírico y camarógrafo de eventos y noticias) acaba de escribir un libreto que los directores de cine y de Café Concert y todas sus variedades deberían estar disputándose para llevarlo a las tablas o a las pantallas chicas o grandes.

Se trata de la obra “No es el sueño americano, es el gota a gota colombiano”, que logra convertir en comedia lo que generalmente se resuelve como tragedia, no sin dejar grandes reflexiones.

Una sinopsis sería la siguiente: un personaje central, Pedro Pablo, que es técnico en electrodomésticos y tiene esposa y dos hijas, sufre de lo que sufrimos la mayoría del pueblo colombiano, la generalizada crisis del bolsillo, y sus clientes ya no le pagan porque el dinero escasea y prefieren dejarle sus aparatos en el taller. El acoso de su mujer por no pagar las deudas con el tendero y con las empresas de servicios públicos, y la visión de un futuro ruinoso, llevan a Pedro Pablo a aceptar el sistema de préstamo Gota a Gota, sin saber las consecuencias que esto tendría para su familia. Además, como en las obras de Álvaro Salóm Becerra, nuestro personaje está poseído por el síndrome de la ludopatía, los casinos lo atraen como espejismos y las pocas monedas que caen a su bolsillo se las traga una máquina.

En esta obra de Forero Alarcón (cuya realización cinematográfica podría convertirla en un cortometraje de 20 o 25 minutos de duración) hay enredos amorosos, personajes caricaturescos y desparpajados, amenazas terribles, que sin embargo nos desternillan de la risa, y golpes de la suerte. Toda esta picaresca, rica visualmente, que también podría contarnos un corrido mejicano, logra voltear la torta y el que era víctima del gota a gota termina ejerciéndolo cotidianamente.

La pinta, caracterización y amoralidad de los personajes del bajo mundo pintados por Forero Alarcón (el Gotero, Juan y Luis Carlos, Claudia, militante de los Testigos de Jehová, y hasta Anastasia, la mujer de Pedro Pablo), que por hambre y corrupción parecieran devorarse unos a otros, me hicieron recordar a algunos personajes de nuestro padre de la literatura en español, Miguel de Cervantes Saavedra, en sus Novelas Ejemplares, especialmente Rinconete y Cortadillo. Me atrevo a decir que tal vez Forero Alarcón no ha leído este relato, pero sus personajes hablan y se expresan con desempachos similares.

Para la muestra, este botón:

PEDRO PABLO: Mi amor, aquí le traigo esto para comer. Poquito, pero con cariño.

ANASTASIA: Otra vez tomando. Dos cuadras antes que usted llegó primero el tufo. Qué fastidio, gastándose la plata que no tiene. Me imagino que se jartó todo y trajo las ultimas monedas en huevos y pan. ¿O no?

Y no cito las palabras del Gotero, llamado El Duro, cuando cobra una deuda, porque acabo con la sorpresa. Refrescante esta literatura de Forero Alarcón, que hoy es nadie en la literatura colombiana, pero que si sigue escribiendo historias como ésta puede llegar muy lejos. En este país nuestra cultura y el mal ejemplo de los poderosos han creado a los peores asesinos, desde Pablo Escobar a Luis Alfredo Garavito, y también los peores crímenes, desde el sicariato hasta las casas de pique, que han asolado a comunidades enteras, pero son escasos los escritores de una picaresca nacional, libre de ideologías y de sollozos, que al tiempo que nos haga pensar logre entretenernos.

Ahora que, hasta el presidente de la República, Gustavo Petro, ha llamado insistentemente la atención sobre el Gota a Gota, denunciando a las mafias que están detrás del negocio, “No es el sueño americano, es el gota a gota colombiano”, debería ser representada en colegios y universidades, y si es realizada por alguna empresa productora de cine nunca se arrepentirán. Hasta el mismo ex senador Gustavo Bolívar, exitoso guionista que parece que vuelve a sus lides literarias y cinematográficas, debería echarle una lectura a esta obra de un escritor desconocido.

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