Polémica por anuncio de Abelardo de la Espriella de posesionarse en una guarnición militar
El presidente electo Abelardo de la Espriella confirmó que su ceremonia de posesión se realizará en una guarnición militar, una decisión que ha generado un intenso debate político y jurídico sobre la constitucionalidad del acto y el simbolismo que representaría para el país.
Durante una declaración pública, el mandatario electo aseguró que su investidura será diferente a todas las anteriores.
«Vamos a hacerlo de manera diferente, como nunca se ha hecho, en una guarnición militar para rendirle honor a los verdaderos héroes de la patria, policías y soldados», afirmó De la Espriella.
El anuncio ocurre en medio de un ambiente de creciente tensión política, marcado por la cancelación del proceso de empalme entre el gobierno saliente del presidente Gustavo Petro y la administración entrante, así como por las declaraciones del mandatario saliente, quien manifestó que no reconoce a De la Espriella como presidente y sostuvo que «el presidente de Colombia es Iván Cepeda».
Debate constitucional
La propuesta abrió un debate entre expertos en derecho constitucional sobre el lugar donde debe realizarse la posesión presidencial.
Aunque el artículo 192 de la Constitución establece que el Presidente debe tomar posesión ante el Congreso de la República, no señala expresamente que la ceremonia deba realizarse en el Capitolio Nacional. Sin embargo, diversos constitucionalistas consideran que otras normas sí delimitan el lugar donde el Legislativo ejerce sus funciones.
El decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Libre, Kenneth Burbano Villamarín, explicó a Ámbito Jurídico que el artículo 140 de la Constitución y la Ley Quinta de 1992 establecen que el Senado y la Cámara de Representantes tienen como sede la capital de la República y que el Capitolio Nacional es el lugar destinado para el desarrollo de sus sesiones.
Según el jurista, únicamente una situación excepcional de orden público o una decisión formal adoptada por ambas cámaras permitiría trasladar temporalmente la sede del Congreso.
En ese sentido, sostuvo que, si no existen dichas circunstancias, el Presidente debe posesionarse ante el Congreso en el Capitolio Nacional.
Un mensaje político
Desde el equipo del presidente electo defienden la decisión como un gesto simbólico hacia la Fuerza Pública.
El vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, explicó que la ceremonia será austera, sin «shows mediáticos», y buscará exaltar el papel de policías y militares dentro del nuevo gobierno.
Según Restrepo, el objetivo es enviar un mensaje de respaldo institucional y dejar claro que la seguridad y el restablecimiento del orden serán prioridades de la nueva administración.
De acuerdo con el entorno de De la Espriella, la ceremonia podría realizarse en una instalación militar ubicada en el suroccidente del país.
El simbolismo de la ceremonia
Más allá del aspecto jurídico, expertos advierten sobre el impacto institucional que tendría una posesión presidencial en un recinto militar.
Kenneth Burbano señaló que la posesión presidencial representa uno de los actos democráticos más importantes del Estado colombiano, ya que simboliza la unidad nacional y la relación entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo.
Aunque reconoció que la elección de una guarnición militar puede interpretarse como un mensaje de fortalecimiento de la seguridad, también advirtió que dicho simbolismo debe estar acompañado de un compromiso explícito con los derechos humanos y el derecho internacional humanitario.
Asimismo, expresó que una ceremonia de estas características podría proyectar la imagen de una mayor relevancia de la Fuerza Pública frente al poder civil, alterando el equilibrio institucional que caracteriza al Estado Social de Derecho.
La discusión sobre el lugar de la posesión presidencial continúa abierta y podría convertirse en uno de los primeros debates constitucionales que enfrentará el gobierno de Abelardo de la Espriella antes de iniciar formalmente su mandato.
Fuente de información, texto y fotografía Radiohoy.












