Con datos de la MOE, Iván Cepeda desmiente la teoría del «voto fusil» en elecciones presidenciales de 2026

La Misión de Observación Electoral (MOE) publicó un análisis que controvierte la teoría del denominado «voto fusil», utilizada por algunos sectores de la oposición para cuestionar el respaldo obtenido por Iván Cepeda en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de 2026. El estudio concluye que no existen evidencias estadísticas que demuestren que la presencia de grupos armados haya determinado el comportamiento electoral en las zonas rurales.

La polémica surgió tras la ajustada victoria de Abelardo de la Espriella, quien superó a Iván Cepeda por 251.854 votos. Luego de los comicios, algunos dirigentes de la derecha aseguraron que el aumento de la participación en departamentos como Chocó, Putumayo y Nariño obedecía a presuntas presiones ejercidas por grupos armados ilegales sobre la población.

En respuesta, Iván Cepeda citó el informe técnico de la MOE, titulado «La paradoja del voto cautivo», para defender la legitimidad de los resultados. El estudio señala que la participación en las zonas rurales alcanzó un histórico 64,39 %, superior a la registrada en las elecciones de 2022 y 2018, y atribuye este incremento a la instalación de nuevos puestos de votación en comunidades alejadas.

Uno de los hallazgos más relevantes indica que, en municipios con presencia y control del ELN, el entonces candidato Abelardo de la Espriella ganó en el 66 % de las zonas rurales, con un promedio del 79,28 % de los votos, un resultado que, según la MOE, contradice la hipótesis de una supuesta orientación del voto por parte de los grupos armados en favor de una candidatura específica. .

Finalmente, la MOE hizo un llamado a evitar la estigmatización de las comunidades rurales y reiteró que, aunque la violencia sigue siendo una realidad en varias regiones del país, sus modelos estadísticos no encontraron evidencia de que esta hubiera definido el resultado electoral. La organización precisó que los únicos comportamientos atípicos se registraron en Jambaló y Toribío (Cauca), donde la alta participación respondió a la cohesión social y a la organización de las comunidades indígenas, y no a la coacción armada.

 

Fuente de información www.infobae.com

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