La noche que terminé en el piso también marcó el comienzo de mi recuperación

Una agresión ocurrida en Facatativá terminó convirtiéndose, con el paso del tiempo, en el punto de partida para un proceso personal de recuperación y transformación.

Hay imágenes que permanecen en la memoria. Para el director de Mutantes TV, una de ellas es la de aquella noche en la que terminó en el piso, ensangrentado, después de un altercado ocurrido a las afueras del Club Aterdam, en Facatativá.

El video, publicado en redes sociales por el periodista Alejandro Ávila, mostró una escena que rápidamente se hizo pública. Sin embargo, detrás de esas imágenes existía una historia que pocos conocían.

En ese momento, Duque atravesaba una etapa personal particularmente difícil. Según relata, enfrentaba problemas económicos derivados de un accidente con su vehículo, acababa de terminar una relación de siete años y se encontraba emocionalmente afectado. A esto se sumó una situación de ansiedad y depresión que, asegura, no sabía cómo manejar.

El periodismo, una de sus principales pasiones, había comenzado a perder sentido para él y el consumo de alcohol se convirtió en una forma equivocada de afrontar lo que estaba viviendo.

Aquella noche había estado compartiendo con amigos y se encontraba bajo los efectos del alcohol cuando ocurrió el altercado. Debido a su estado, afirma que ni siquiera recuerda con claridad a la persona que lo agredió. Su siguiente recuerdo fue estar en el suelo.

Un gesto que nunca olvidó

En medio de la confusión apareció doña Yolanda, una seguidora de Mutantes TV que se encontraba trabajando en la zona. Ella lo auxilió, recogió sus documentos y hasta le ofreció dinero para que pudiera regresar a casa.

Para Duque, aquel gesto de solidaridad se convirtió en uno de los recuerdos más importantes de aquella noche.

También reconoce el papel que tuvo la publicación del video. Aunque inicialmente las imágenes expusieron uno de los momentos más difíciles de su vida, considera que gracias a ellas pudo conocer posteriormente la identidad de la persona que lo había agredido.

Lejos de responsabilizar al periodista por haber difundido el material, asegura que siempre respetó su decisión de proteger la identidad de su fuente. Aunque ambos tienen líneas editoriales diferentes, sostiene que siempre ha mantenido con Ávila una relación de respeto profesional.

Cuando entendió que necesitaba ayuda

Después del episodio, Duque realizó una transmisión en redes sociales, pidió disculpas por sus errores y comenzó a reconocer que necesitaba hacer un cambio profundo en su vida.

Por recomendación de personas cercanas y de su abogado, buscó ayuda profesional. La Junta Directiva de Mutantes TV decidió entonces que debía alejarse temporalmente de las redes sociales para concentrarse en su recuperación.

Su madre, Gloria Amparo García Alarcón, presidenta ejecutiva de la organización, tuvo un papel fundamental en esa decisión y lo acompañó durante uno de los momentos más complejos de su proceso.

Posteriormente fue hospitalizado en el Hospital San Rafael, donde recibió atención profesional. El periodista destaca el trabajo de médicos, psicólogos, enfermeros y demás profesionales que lo acompañaron durante ese periodo.

También tuvo que aprender a delegar responsabilidades dentro del medio de comunicación. Durante su ausencia, otras personas asumieron parte de sus funciones, entre ellas Rene Lizcano, quien posteriormente se convirtió, según su propio relato, en un amigo y una persona importante durante ese proceso.

Un año para volver a empezar

La recuperación no fue inmediata.

Durante más de un año dejó de consumir alcohol, comenzó a practicar yoga y siguió las recomendaciones de los profesionales que lo acompañaron.

También tuvo que apartarse temporalmente de las transmisiones en Facebook debido a episodios de ansiedad y ataques de pánico que afectaban su vida cotidiana.

Poco a poco comenzó a recuperar su estabilidad y, después de aproximadamente un año, regresó a las redes sociales.

La respuesta de sus seguidores fue positiva. Muchos celebraron nuevamente su presencia y ese recibimiento terminó demostrando que detrás de una audiencia también existen personas que crean vínculos con quienes están al otro lado de una pantalla.

Una imagen que hoy observa de otra manera

Con el paso del tiempo, Duque asegura que aprendió a mirar aquel video de una manera diferente.

Ya no observa únicamente a un hombre que aparece tirado en el piso después de una agresión. También ve a una persona que atravesaba un momento complejo y que necesitaba ayuda.

Su reflexión parte de una idea sencilla, pero profunda: detrás de una imagen puede existir una historia que desconocemos.

La experiencia también lo llevó a hablar con personas que atraviesan situaciones similares y a compartir su historia como un mensaje de esperanza para quienes sienten que han perdido el rumbo.

Hoy reconoce sus errores, pero también considera que aquella noche terminó convirtiéndose en un punto de quiebre.

Se cayó, pero logró levantarse. Perdió el rumbo, pero encontró nuevamente el camino.

Y aunque aquella noche estuvo marcada por la violencia, el dolor y la exposición pública, también terminó marcando el comienzo de una recuperación que, según cuenta, cambió su manera de entender la vida, el periodismo y a sí mismo.

En esa historia también permanece el recuerdo de una persona importante de su pasado, a quien identifica como K. Aunque sus caminos tomaron rumbos diferentes, asegura que conserva con cariño los años compartidos y que nunca la responsabilizaría por la etapa de oscuridad que atravesó.

Al final, su mensaje no pretende borrar el pasado.

Pretende aprender de él.

Porque algunas veces tocar fondo no significa que todo haya terminado.

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